6 razones para ir al teatro

Cuando voy al teatro y me lo paso tan bien muchas veces me pregunto cómo es posible que los teatros no tengan largas colas, listas de espera, etc. para poder entrar; cómo es posible que no sea un fenómeno masivo. Está claro que no todos tenemos los mismos gustos, pero me sigue pareciendo increíble que las artes escénicas no gocen de más apoyo por parte de la ciudadanía. Luego pienso que muy posiblemente se deba a que muchas personas ignoren la maravillosa experiencia que se están perdiendo. Por eso he decidido escribir este artículo.

Puede que el lector de este post, por la temática del blog, ya haya asistido en más de una ocasión al teatro, o no, quién sabe. Para aquellos que no lo hayan hecho todavía o para que quien lea este artículo dé argumentos a sus conocidos para ir al teatro, a continuación se enumeran seis razones por las que presenciar un espectáculo de artes escénicas es toda una experiencia.

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Se pasa un buen rato

Sí, aunque no lo parezca, el teatro no es aburrido. Piensa que se trata de un espectáculo que tiene un sinfín de herramientas para entretener al espectador. De hecho, es uno de sus principales objetivos. Antes de ir, lógicamente, igual que consultas la cartelera de cine cuando quieres ver una película, es importante que te informes sobre lo que vas a ver. Si coincide con tus gustos lo más probable es que pases un buen rato y te olvides de tus problemas durante un par de horas. Si disfrutas de la experiencia acompañado, fantástico, pero, igual que mucha gente va sola al cine, ir solo al teatro no tiene por qué hacerte disfrutar menos. Lo importante es que pruebes y pases un buen rato, dejándote llevar por el buen hacer de los actores o por la belleza de los movimientos de los bailarines, entre otras muchas posibilidades… Desde luego no tienes nada que perder y es posible que también goces del resto de ventajas que te ofrece ir a ver un espectáculo de artes escénicas. Si quieres conocerlas, sigue leyendo…

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Es mágico

No tiene nada que ver con los números de magia que puedan llevar a un teatro. En cualquier espectáculo de artes escénicas se produce una magia especial que se origina a partir del contacto visual y auditivo directo con los actores, o con los bailarines si vas a un espectáculo de danza. Además, la escenografía, el vestuario, la iluminación y la música o los efectos sonoros te ayudan a que te sumerjas en una experiencia verdaderamente mágica que compartes con el resto de los espectadores. Se produce una especie de energía que fluye por toda la estancia, desde el escenario al patio de butacas y los palcos. Una energía invisible que nos envuelve y nos acuna, nos divierte o nos emociona hasta las lágrimas. Y esa energía se devuelve a los actores cuando el público explota en aplausos tras acabar la función. ¿No es mágico que la emoción producida por una sola persona, el actor o bailarín, se multiplique por decenas cuando el público le aplaude por la emoción recibida? Si no lo has vivido, tienes que hacerlo porque es una experiencia única y preciosa.

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Cultivas tu cerebro

Piensa que si vas a ver un espectáculo de artes escénicas es muy posible que se trate de un clásico, por lo que, sorpréndete, estás “viendo” una obra literaria. Esa obra de teatro se ha escrito antes. Un dramaturgo la ha estampado en papel antes de que se lleve a las salas. Obras tan importantes como Hamlet, La vida es sueño, Romeo y Julieta, La casa de Bernarda Alba, El sueño de una noche de verano o Don Juan Tenorio, entre otras muchísimas, se han llevado al teatro con gran éxito desde su estreno y sus autores han pasado a la historia como grandes escritores. Así que sin darte cuenta, fomentas tu intelectualidad y acumulas cultura. Pero ojo, no solo con los clásicos. Ir a ver obras contemporáneas también fomenta la cultura, porque consigue que veas la vida de otra manera, te abre la mente y favorece tu pensamiento crítico. Sigue leyendo y sabrás por qué esto es tan importante.

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Fomenta una actitud crítica hacia lo que nos rodea.

La obra puede gustarte o no, pero es muy raro que te deje indiferente. Si tienes una opinión formada sobre lo que acabas de ver, el espectáculo ha conseguido otro de sus principales objetivos: captar tu atención y hacerte pensar. Incluso cuando nuestra opinión es negativa, nos hace argumentar en nuestra cabeza por qué lo es y eso consigue que reflexiones y tengas una actitud crítica hacia ella. El teatro es un reflejo de nuestra sociedad que puede que tú no compartas o que le des la espalda por desconocimiento. Ver ese reflejo, ese cachito de vida, te ayuda a ampliar horizontes y a comprobar que hay más formas de entender todo lo que te rodea distintas a la tuya. Y eso te enriquece. Piensa que esto no solo ocurre en el teatro. También puede pasar al ir a ver una película o una exposición de arte. Si lo que has visto te ha dado igual o no te ha transmitido nada, entonces no ha sido bueno. Pero la parte positiva es que eso ocurre muy pocas veces. Y si tienes dudas sobre si el teatro no está hecho para ti porque eres muy joven, no hay excusas cuando leas la siguiente razón.

Son unas artes de gran actualidad

Las artes escénicas se adaptan a la realidad de la sociedad actual y se hacen propuestas verdaderamente vanguardistas que alejan el mito erróneo de que el teatro “es para viejos”. Puedes ver espectáculos clásicos y contemporáneos, pero te aseguro que hasta viendo un espectáculo clásico te vas a encontrar con temas de gran actualidad. El amor, la amistad, la justicia, la igualdad, la libertad, la muerte… son temáticas universales que han existido desde que el hombre comenzó a razonar y a pensar sobre la vida. Y todas esas temáticas, más adaptadas a nuestro tiempo tal vez, también las puedes encontrar en propuestas artísticas contemporáneas. Además, te puedes encontrar espectáculos teatrales no solo en las salas, sino también en la calle, en festivales o incluso en viviendas (Microteatro). Y tienes artes escénicas para todos los gustos, desde el teatro clásico, pasando por la danza, por el teatro de calle, el mimo o el circo. Si eres joven y vas al teatro, te sorprenderá ver la cantidad de gente joven que te vas a encontrar. Además, asistiendo a estos espectáculos fomentas no solo la cultura teatral, sino también todo un sector económico cultural que necesita de toda nuestra atención. Sigue leyendo y sabrás por qué.

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Ayudas a mantener una industria fundamental en nuestra sociedad

Desafortunadamente, las artes escénicas no han gozado del apoyo de la gran mayoría de la ciudadanía. La irrupción del cine en su momento y, posteriormente, del acceso al entretenimiento a través de plataformas digitales, ha dejado arrinconado a un sector que necesita de apoyo por parte del público y que se ha visto abocado a depender también de subvenciones de la administración pública. Subvenciones que han paliado a medias la situación, pero que no la han solucionado del todo. Pese al esfuerzo del sector por llevar a cabo propuestas vanguardistas, con temáticas y fórmulas cercanas al espectador, parece que a veces sea difícil llenar las salas de teatro. Todo ello se ha visto agravado por la pandemia, pero cada vez hay menos excusas para no ir a ver una obra de teatro por esta causa. Es cierto que en muchas ocasiones el precio de las entradas puede influir en la decisión de no acudir al teatro, pero en general hablamos de producciones que mueven muchos recursos, muchas personas y mucho trabajo que se tiene que reflejar en el precio de la entrada. Si se valora la relación calidad-precio al final uno se da cuenta de que se paga una cantidad justa para el montaje que se acaba de ver. Y no todos los espectáculos cuestan lo mismo. Los hay a precios asequibles para prácticamente cualquier bolsillo y con los que también se puede pasar un rato muy agradable. Igual que pasa en el cine también hay sesiones más baratas y el precio también varía según la butaca que elijas. Además, igual que pasa en otros centros culturales, suele haber abonos, descuentos por edad, por situación económica, etc. que hacen que no haya excusas para ir al teatro. Así que si vas a un espectáculo teatral ayudas a que la cultura se mantenga viva y que se generen más propuestas interesantes a las que te llame la atención ir.

Espero que con estos argumentos te haya convencido o convenzas a otros para disfrutar de las artes escénicas. Si te ha gustado el artículo, no dudes en compartirlo y si echas en falta alguna razón más, no dudes en hacérmelo saber en los comentarios. ¡Hasta pronto, teatreros!

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4 comentarios sobre “6 razones para ir al teatro

  1. Pienso que el teatro es muchísimo mejor que el cine en algunos aspectos, primero, cuando ves una obra teatral te sientes parte de la escena, la obra es más dinámica e incluso muchas veces los actores suelen tener interacción con los personajes, para mí es otro mundo, además de que pasas un rato diferente

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