7 mitos sobre el teatro aficionado

El teatro aficionado o amateur es una parte integrante de las artes escénicas y aunque la formación y ejercicio no es profesional, es una opción muy interesante para disfrutar de ella como espectador o como actor. En otros artículos de Las Buenas Artes ya hemos dado algunas recomendaciones sobre por qué es importante tomar clases de teatro, pero aún así siguen existiendo algunos mitos que conviene derribar para poder disfrutar de las artes escénicas en toda su totalidad.

En este artículo he identificado siete mitos sobre el teatro aficionado que alguna vez he oído o incluso he pensado antes de meterme de lleno en el mundo del teatro aficionado, pero seguro que existen algunos más. Si es así, te invito a que envíes tu comentario para enriquecer el contenido. ¿Crees que las obras de teatro amateur son peores por no ser interpretadas por actores profesionales? Abordamos este primer mito a continuación.

Las obras de teatro aficionado son malas porque los actores no son profesionales

Es factible llegar a pensar que la calidad de las obras amateur no es tan buena como las interpretadas por profesionales, pero de ahí a decir que son directamente malas hay un abismo. Obviamente, cuanto más profesionalizada es una representación indudablemente más calidad tendrá la obra, pero eso no significa que un montaje aficionado no llegue a unos mínimos estándares de calidad. Normalmente se trata de obras que se llevan a cabo desde talleres de teatro de escuelas privadas o municipales, aunque también hay grupos e incluso compañías de teatro aficionado. En los primeros casos, la obra y el elenco está dirigido por un profesional que ayuda a generar una calidad básica en la representación. En los otros casos, bien por la dirección de un profesional o por la gran experiencia de sus integrantes, también se trabaja mucho en ofrecer una representación muy digna y en muchas ocasiones más que eso, incluso con mucho éxito, porque en ambos casos siempre se aspira a la excelencia. Es posible que haya representaciones amateurs que sean un fiasco total, pero no más que un montaje profesional. Si algo tiene que salir mal, lo hará independientemente de la profesionalización de los intérpretes.

Nadie hace teatro aficionado

Esta afirmación es demasiado osada, porque, por ejemplo, son muchas las escuelas municipales de teatro que ofrecen la posibilidad a sus ciudadanos para adentrarse en el mundo del teatro aficionado. Ya en 2017 os hablé de 15 escuelas de teatro municipal en la provincia de Valencia, sin contar el gran número de escuelas privadas que ofrecen el servicio. Si hay oferta es porque hay demanda y si la hay es porque es mucha la gente interesada en subirse a un escenario. Además, en Valencia se da el caso concreto de las asociaciones culturales falleras que llevan a los escenarios multitud de obras de teatro e incluso realizan una competición para premiar a la mejor obra de teatro. Las Fallas de Valencia, por tanto, son seno de actrices y actores aficionados. Pero no solo en Valencia, en el resto de España también hay festivales de teatro amateur que reúnen a compañías de todo el país y que cada vez son más reconocidos, tanto por el público en general como por las profesiones de las artes escénicas.

El teatro aficionado no tiene reconocimiento en el mundo de las artes escénicas

Los profesionales de las artes escénicas no ven el teatro aficionado como intrusismo profesional, sino como una expresión artística que refuerza la importancia del teatro en la sociedad, que expande y difunde la cultura entre la población y, por tanto, como algo necesario e incluso vital para la supervivencia de las artes escénicas. No en vano, los mismos Premios Max reconocen la labor de estas compañías amateurs y cada año desde 2013 les otorgan el Premio Max al Aficionado a las Artes Escénicas, algo de lo que ya os hablé en un artículo de 2017 sobre las cinco mayores contribuciones del teatro amateur a las artes escénicas. Además, es bastante común que jóvenes que quieran dedicar su vida a la interpretación hagan sus primeras incursiones en la escena a partir del teatro aficionado. Conocer la escena desde un punto de vista aficionado antes de profesionalizarse ayuda mucho a entender los procesos que se siguen en el montaje de una obra de teatro profesional. O sea, que es muy probable que muchos actores hoy en día reconocidos hayan dado sus primeros pasos en una compañía de teatro aficionado.

Foto de Mano creado por wayhomestudio – www.freepik.es

Los talleres de teatro requieren demasiado tiempo y esfuerzo

A la hora de enfrentarse a la posibilidad de hacer teatro aficionado también surgen algunos mitos en la cabeza del aspirante que, en realidad, no se sustentan pero que pueden echar para atrás en un primer momento las ganas de llevar a cabo ese deseo. Lo primero que uno puede llegar a pensar es que la actividad le va a quitar demasiado tiempo o que va a requerir mucho esfuerzo. Y, aunque efectivamente, hay que invertir tiempo en asistir al taller y en hacer algunos ejercicios en casa como la memorización del papel en el montaje o la construcción del personaje, lo cierto es que no supone tanto como en un principio pueda llegar a parecer. En cualquier caso, los beneficios que puede suponer la actividad superan con creces el esfuerzo y el tiempo invertidos.

Foto de Personas creado por wayhomestudio – www.freepik.es

Soy demasiado tímido para subirme a un escenario

Precisamente el teatro aficionado es una de las mejores maneras de superar la timidez y aunque no lo parezca esto es lo que mueve a muchas personas a hacer teatro. Enfrentarse al miedo escénico para superarlo no solo en un escenario sino también en su vida diaria. Por tanto, nunca se es demasiado tímido para subirse a un escenario. Ser tímido es una característica que también comparten muchos actores profesionales y eso no les impide hacer un gran trabajo en el escenario o ante las cámaras. No te lo pongas como excusa para no dedicarte a una posible pasión.

Me encantaría hacer teatro aficionado, pero no creo que encaje

Muchas personas piensan que los que nos dedicamos al teatro aficionado somos bichos raros, excéntricos, bohemios, personas sin complejos. Esto es un poco como a timidez. Puedes ser todo eso, pero se puede seguir siendo así sin gustarte el teatro. Es decir, que entre los actores aficionados hay personas para todos los gustos: tímidas, serias, divertidas, taciturnas, excéntricas, cuadriculadas, bohemias, ejecutivas… En definitiva, de toda clase y condición. Así que te aseguro que encajarás, aunque creas que no, principalmente porque compartirás con otras personas muy distintas o similares a ti una afición que os encanta.

No soporto que me obliguen a hacer algo que no quiero encima de un escenario

En teatro aficionado nadie obliga a nadie a hacer nada que no quiera hacer. Es más, me atrevería a decir que eso no ocurre ni en el teatro profesional. Es verdad que cuando te pagan por un trabajo tienes que hacer cosas con las que no te sientes cómodo, pero muchas veces los actores convierten en reto lo que les incomoda hacer para superarse a sí mismos como profesionales y como personas. Obviamente, el teatro amateur es muchísimo más laxo porque las personas que lo llevan a cabo no son profesionales, así que, si te piensas que te tendrás que desnudar o hacer una escena subida de tono en un escenario, olvídate porque nadie te va a obligar a hacerlo. A no ser que seas tú mismo quien lo propongas, que tenga sentido dentro del montaje y que haya acuerdo por parte de todos los implicados. Pero desde luego, no es lo normal en este tipo de montajes. Y si te incomoda hacer algo, todo es negociable y seguro que el profesor y, a la postre, director del montaje, adaptará la escena para que no te sientas raro. Pero antes de pedir cambios, plantéate qué es lo que realmente te incomoda y si realmente te resulta tan imposible hacerlo. Plantéatelo como un posible reto que quizá te venga bien superar. Lo bueno que tiene el teatro es que te ayuda a abrir tu mente de maneras que jamás habrías podido imaginar y a descubrirte como persona.

Espero que con la lectura de este artículo hayas derribado todos los prejuicios que pudieras tener sobre el teatro aficionado, tanto como espectador como aspirante a actor. Seguro que por tu mente habrán pasado algunas ideas posiblemente descabelladas sobres este tema. Si es así, te animo a que las hagas saber en un comentario. Estaré encantado de debatirlo contigo. Y si te ha gustado el artículo, no dudes en compartirlo con tus conocidos. Gracias por tu atención.

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